Entrevista a Enrique Javier Díez Gutiérrez sobre la LOMCE de la Wertgüenza (V)

Nada será posible si no igualamos el gasto público educativo a la media europea, hasta alcanzar el 7% del PIB

Estábamos en temas “privados”. En la enseñanza privada subvencionada, has señalado, se vacía de contenido el consejo escolar. ¿Qué pasará en esos centros?

Que en los centros privados coinciden con las demandas de la patronal educativa que quería importar este modelo jerárquico y de gestión propio de la empresa privada al funcionamiento y organización de la enseñanza, convirtiendo los centros privados subvencionados en auténticos negocios cuya finalidad obsesiva es el beneficio de la empresa que los gestiona.

Voy acabando. Eres Coordinador del Área Federal de Educación de IU. ¡Todo un privilegio para IU desde luego! ¿Cuáles son las principales propuestas para apoyar la educación pública de la organización en la que militas?

Puedo apuntar un decálogo de líneas prioritarias. ¿Diez líneas prioritarias por ejemplo?

10 es un buen número. La primera línea prioritaria.:

Un sistema público de educación inclusiva que garantice el derecho a la educación de todos y todas, sea cual sea su procedencia social o cultural, que cubra las necesidades de plazas escolares de todo el conjunto de la población y con la suficiente calidad en cada centro. Para ello es necesaria una red planificada y suficiente de centros públicos que cubra todas las etapas y modalidades educativas. Reducción progresiva de los conciertos hasta su supresión, con la posibilidad de integración voluntaria y negociada de los centros concertados en la red pública. Sistema Público de Educación, de titularidad y gestión pública, es la única garantía del derecho universal a la educación en condiciones de igualdad y democracia. Es el que más y mejor asegura la igualdad de oportunidades y la convivencia democrática y por ello, quien mejor contribuye a la equidad y a la cohesión social.

La segunda.

Necesitamos una concepción pedagógica de la educación que reconozca el derecho a aprender con éxito, pero al éxito escolar de todo el alumnado, impulsando cambios curriculares, metodológicos y organizativos para ofrecer mejores respuestas a la diversidad del alumnado, con especial atención a quienes tienen más dificultades. No se trata de mejorar el sistema educativo para lograr mayores cotas de “excelencia” para algunos, sino de poner en práctica políticas y actuaciones concretas para evitar el abandono y fracaso escolar de muchos. Esto pasa por una red de centros que cubra toda la demanda de plazas públicas de 0 a 3 años en Escuelas Infantiles (¡no en guarderías!), al tratarse de una etapa crucial para el desarrollo personal y factor decisivo para el éxito escolar; así como generalizar la educación hasta los 18 años (no reducirla a los 15) y dedicar más recursos a zonas y centros que atienden en mayor medida al alumnado en desventaja social.

La tercera.

Y para ello se han de extender las medidas preventivas de atención a las dificultades de aprendizaje cuanto antes y en todos los centros públicos, incorporando nuevos perfiles profesionales: de educación social, trabajo social, mediación intercultural, etc. Todo lo que se invierta en prevención se ahorrará posteriormente en reinserción. El Premio Nobel de Economía en el año 2000, J. Heckman, demuestra que por cada euro invertido por niño o niña el rendimiento era entre el 7 y el 10% anual a lo largo de vida; es decir, que cada euro invertido en la educación inicial revierte en 8 dólares del producto social en las etapas posteriores, una rentabilidad mucho más elevada que la de los fondos de inversión, dice Heckman irónicamente.

Vamos por la cuarta.

La calidad pasa también por reducir el número de estudiantes por grupo y por profesor, potenciar la atención tutorial y dotar de servicios de orientación a todos los centros públicos de Primaria y Secundaria. Por establecer un sistema integral de becas y ayudas al estudio, así como la gratuidad de los libros y materiales didácticos y de los comedores escolares. Por relegar la repetición de curso sólo a situaciones excepcionales de carácter madurativo; así como por establecer comisiones de escolarización permanentes y centralizadas, para evitar la selección del alumnado.

La quinta.

Es necesario apostar por una escuela laica, inclusiva, intercultural e igualitaria. Necesitamos reconstruir un currículum que sea relevante y significativo porque conecte con los problemas vitales del alumnado y ponga los conocimientos en relación con los problemas de su vida, estableciendo desafíos apasionantes que les motiven e involucren en la búsqueda de repuestas creativas e innovadoras. En vez de centrarse en contenidos para los exámenes y reválidas continuas, construir conjuntamente con los estudiantes y la comunidad educativa y social un currículum que potencie investigar y generar propuestas para mejorar la vida de la comunidad ayudando a los demás. Unos contenidos que conciban la diversidad y la diferencia intercultural, de género, etc., como algo que se aprecia, una oportunidad de aprendizaje relevante y no un problema. Un currículum que también destierre el adoctrinamiento religioso.

Vamos por la sexta

Esta concepción pedagógica de la educación pública aún nos da más razones para apostar por ella. Porque supone construir auténticas “escuelas de democracia” donde las asambleas de reflexión, la deliberación dialógica y los acuerdos consensuados son una estrategia habitual que corresponsabiliza al alumnado en la dinámica educativa de los centros e implica a toda la comunidad educativa en la construcción de una comunidad de aprendizaje. Un curriculum democrático supone la participación del alumnado en la propia generación del mismo, cuestionando críticamente el que hay, generando curriculum alternativo y complementario a través de la investigación, participando en la negociación sobre la decisión de qué contenidos son los más relevantes y significativos, etc. Este curriculum democrático invita a los estudiantes a despojarse del rol pasivo de consumidores de conocimiento y asumir el papel activo de “fabricantes de significado”. Incluso a aprender a analizar el curriculum oculto que se construye cotidianamente en el aula, en el centro y en el contexto social y desvelar los auténticos mecanismos económicos e ideológicos del poder.

La séptima.

Una escuela para aprender cooperando. El aprendizaje cooperativo es un aspecto crucial de la forma de vida democrática, no sólo como una estrategia específica para mejorar el rendimiento académico, sino como parte de una concepción vital y relacional. Este enfoque supone potenciar una metodología docente basada en grupos interactivos, en el trabajo por proyectos que abarquen a toda la escuela y que influyan en la comunidad, en la gestión democrática del aula a través de asambleas. Pero también organizar el tiempo de los docentes de tal forma que puedan planificar y colaborar conjuntamente, que puedan observarse y aprender unos de otros, abriendo las clases y compartiendo experiencias y buenas prácticas docentes.

Nos quedan tres. La octava:

Debemos defender una escuela pública que apoye y motive al profesorado, no que le desacredite, acordando un Estatuto de la función pública educativa que mejore las condiciones laborales, que recoja como dedicación lectiva las tareas y funciones que hoy demanda el sistema educativo, configurando claustros estables y estableciendo el cuerpo único del profesorado. Para ello es necesario diseñar simultáneamente una formación inicial que combine teoría con práctica tutorizada por profesorado cualificado en centros educativos durante todo el proceso, y una formación permanente en horario laboral que fomente su autoridad profesional mediante la adquisición de estrategias de diálogo para convencer y de negociación para resolver conflictos.

La novena, ya estamos.

Todo esto no será posible sin el compromiso de toda la comunidad educativa. Es imprescindible que los centros se abran al exterior y dinamicen y sean focos de mejora de su entorno social y cultural. Poner los recursos del centro al servicio de la comunidad y el entorno; permitir que las asociaciones, grupos y personas del entorno puedan participar activamente e involucrarse en la dinámica del propio centro. Es decir, construir una comunidad de aprendizaje auténticamente participativa y democrática.

La última. ¿Alguna síntesis?

Estos nueve mandamientos se resumen en uno: Nada será posible si no igualamos el gasto público educativo a la media europea, hasta alcanzar el 7% del PIB a través de una Ley de Financiación del Sistema Educativo Público. No se trata de “hacer más con menos”, como reza el mantra económico neoliberal actual. Hay que “hacer más y mejor educación con más y mejores recursos”. Para eso debemos destinar los recursos públicos a mejorar la educación.

Nos jugamos el futuro de nuestros hijos e hijas, y el de la sociedad en su conjunto. Educación o barbarie, no hay neutralidad posible.

¿Quiere añadir algo más?

No, que estoy agotado.

Lo siento. La prudencia no me ha acompañado en esta ocasión. Prometo corregirme en la próxima.

Salvador López Arnal es miembro del Frente Cívico Somos Mayoría y del CEMS (Centre d’Estudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia)

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Publicado el 5 abril, 2013 en Comunicados. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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