IU rechaza los Decretos de currículo de educación primaria que pretenden imponer los gobiernos conservadores de las CCAA

El Área Federal de Educación de IU denuncia la falta de diálogo y la improvisación a la hora de desarrollar el currículo por parte de ciertas administraciones autonómicas, así como el intolerable recorte de la autonomía pedagógica de centros y profesorado, amputando gravemente su capacidad de decisión sobre lo que debe aprender su alumnado, e incluso sobre cómo deben hacerlo, convirtiéndolos en meros preparadores de exámenes externos.

La instrumentalización y orientación memorística del currículo, junto a la estandarización de los aprendizajes, promueven un aprendizaje fragmentario, repetitivo y profundamente ideológico, donde todo el alumnado deberá aprender las mismas “verdades consagradas” establecidas por el poder central.

La Comunidad de Madrid, que ha sido la primera en hacerlo, ha enviado a los miembros del Consejo Escolar Regional un borrador del Decreto de Currículo de Primaria, que está siendo el espejo en el que se miran el resto de Comunidades gobernadas por el PP.
El proyecto no sólo se ha elaborado de espaldas a la comunidad educativa, siguiendo el estilo que Wert empleó en la LOMCE, sino que se pretende implantar de forma precipitada para cumplir las prisas del Ministro, antes de que el PP salga del gobierno.

El currículo que plantean tiene una orientación claramente instrumental, aumentando las horas de lengua y matemáticas, en detrimento de lo que el Ministro Wert denominó “materias que distraen”, es decir, reduciendo las horas dedicadas a las artes y el pensamiento crítico. Abandonan así la finalidad esencial de asegurar una formación integral en la educación obligatoria, estableciendo una jerarquía de asignaturas que responden a un modelo de enseñanza encaminado al entrenamiento y superación de pruebas externas, tipo PISA, sin más pretensión que la de quedar bien en los rankings educativos europeos.
Se ha parcelado el Área de Conocimiento del Medio, que era la única orientada hacia un aprendizaje más global y comprensivo, dividiéndola en dos asignaturas separadas: Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. Si a esto añadimos la pérdida de los ciclos en toda la educación primaria, constatamos que se ha optado por un currículo fragmentario y memorístico.

De hecho, las Ciencias Sociales se reducen a un mero estudio memorístico de la historia de “personajes importantes”, desarrollando el chovinismo patriótico y “evitando los localismos”. Se desecha así una oportunidad de usar la competencia autonómica de desarrollo curricular para fomentar conocimientos sobre el entorno, y se mantiene una visión occidental etnocéntrica que no fomenta la interculturalidad y el encuentro con otras culturas.

La clave del aprendizaje se basa en cumplir determinados “estándares” que “deben ser observables, medibles y evaluables”, para que “faciliten el diseño de pruebas estandarizadas y comparables”. Esto implica que tales estándares acabarán determinando lo que se va a enseñar, al verse el profesorado obligado a centrar su trabajo en lo que al final se evalúa y sirve para situar a cada centro en el ranking. Además serán el elemento clave para imponer un currículo memorístico y estandarizado que contribuya a preparar un alumnado homogéneo con un pensamiento único, práctico y poco reflexivo.
Incluso el discurso y el lenguaje empleado nos hacen rememorar el pasado, que deja traslucir una ideología de épocas predemocráticas insistiendo en la disciplina, el esfuerzo o el espíritu de sacrificio y superación. Y en consonancia, se establece que la religión se impartirá en todos los cursos de la etapa (no que se ofertará), otorgando a sus contenidos dogmáticos las mismas horas que a Ciencias Sociales y Ciencias Naturales.

Por otra parte, el nuevo currículo establece también que solo se podrá repetir una vez en toda la etapa, sin previsión de actuaciones ante evaluaciones negativas. Pero lo realmente grave al respecto es que en la educación primaria la repetición carece de sentido, pues como confirman los propios estudios de la OCDE, resulta ser una medida estéril y costosa, y solo abre el camino para el fracaso y el abandono escolar.

Está claro que con la actual contrarreforma educativa y su desarrollo mediante este tipo de currículos, junto a los brutales recortes educativos que ha propiciado el PP, no se busca mejorar la calidad de la educación, sino profundizar en el proceso de privatización, segregación y desmantelamiento de la educación pública que venimos sufriendo. Por eso Izquierda Unida hace un llamamiento a la comunidad educativa para rebelarse y generar prácticas de insumisión y desobediencia civil contra las políticas educativas del PP.

Madrid, 24 de abril de 2014
Área Federal de Educación de IU

 


(*) Enviado a miembros del Consejo Escolar para su debate

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Acerca de El dibujante

Una compañera maravillosa, una hija inteligente, una familia fenomenal, un buen trabajo... y me quejo...

Publicado el 24 abril, 2014 en Área de Educación, Comunicados, LOMCE, Ministro de Educación. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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